viernes, 7 de octubre de 2022

Himno

"No me digas, hermano, no me digas que abandonas el áspero camino. Te has cansado muy pronto, peregrino, detrás quedan las líneas enemigas.

¿Se han herido tus pies en las ortigas?¿Se ha llagado tu cuerpo en el espino? Yo te daré la miel, el pan y el vino, para aliviar tus llagas y fatigas.

Ven conmigo y apóyate en mi brazo. No te avergüences, vamos, más, aprieta. ¿Caminamos? Tu paso es vacilante.

Marcharemos los dos en un abrazo. Fíjate bien cuán cerca está la meta. Poco a poco, sin prisas. 

¡ADELANTE! Amén."



jueves, 28 de octubre de 2021

¿Por qué mienten?

 




Por Julián Marías.

"«Reconozco que tengo una aguda sensibilidad para la mentira. La verdad me importa hasta tal grado, que la mentira me deprime y entristece. Por desgracia, su frecuencia es inquietante, y en personas individuales o grupos ha adquirido un carácter que se podría llamar "profesional": se puede contar con la mentira con la seguridad de que no falte.

La historia es objeto preferente de esa operación, lo que resulta fatigoso y encierra quizá los peligros más graves que nos amenazan. Todo lo que se haga para establecer –o restablecer– la verdad histórica me parece tan precioso como necesario. Pero, aunque existen, se cuentan con los dedos los que se entregan a fondo a esa urgente tarea.

La voluntad de mentir se concentra especialmente en la presentación del pasado cercano y del presente, sobre todo en sus dimensiones intelectuales, culturales en general. Casi todo el mundo considera necesario decir que España, durante cerca de medio siglo –o más– ha sido un desierto, y se ha acuñado la expresión "páramo cultural".

Hace veinte años escribí un largo artículo titulado "La vegetación del páramo" (recogido luego en mi libro "La devolución de España", 1977). En él consideraba la actividad cultural en España entre 1941, fecha en que se reanudó tras la guerra Civil, y 1955, en que murió Ortega. Era un recuento fragmentario, sin rebuscas ni propósito exhaustivo, de lo que se había hecho, en medio de grandes dificultades, en esos quince años. Resultaba una larguísima lista, impresionante, de "libros libres", fruto de vocaciones admirables; se veía la continuidad, no interrumpida, de los autores existentes antes del feroz corte de la guerra, y la aparición de promociones nuevas, de sorprendente fecundidad, y en la mayoría de los casos, capaces de innovación e independencia. La vegetación del páramo, concluía yo, es bastante frondosa.

Baroja decía con humor que los españoles discuten sobre cuestiones de hecho. Muchos hacen ahora algo mejor: ni siquiera discuten, sino que hacen caso omiso de los hechos. Al cabo de tantos años, casi nadie ha leído el artículo, ni siquiera en el libro, agotado hace mucho tiempo. Y el hecho es que, con raras excepciones, cada vez que se habla de lo que ha sido la realidad cultural de España después de la guerra civil, se acumulan las mentiras más evidentes, más contrarias a la irrefragable realidad.

Lo más curioso es que a veces las cometen los que dieron frondosidad a la vegetación del páramo, los que con su propia obra desmienten lo que dicen. Hay gran número de autores que surgieron precisamente en aquel tiempo, que florecieron y alcanzaron fama, que contribuyeron a que, a pesar de tantos pesares, España fuese habitable, esperanzadora, interesante, en muy alta proporción creadora. ¿Por qué lo hacen? Tengo una irrefrenable propensión a intentar entender. Hay que distinguir de edades o generaciones. Los jóvenes –y en esta categoría, para estos efectos, son los que no han llegado a los cincuenta años– mienten, diríamos, en nombre de otros. Su motivo principal es la ignorancia: no saben nada, aceptan pasivamente lo que les han dicho y lo repiten como cosa propia.

Hay un curioso grupo, formado por los que empezaron a actuar hacia 1956 –fecha muy significativa–. Tuvieron, ya desde entonces, la voluntad de dar por nulo todo lo que se había hecho antes –es decir, todo lo que se enumeraba en el artículo de que hablo–, para dar la impresión de que con ellos, y sólo con ellos, se iniciaba una resistencia a las presiones oficiales y un intento de independencia.

Finalmente, los decididamente mayores, los que vivieron y escribieron en ese ya lejano periodo, con frecuencia se pliegan a las presiones dominantes, temen ser acusados de complacencia con ellas si afirman y valoran lo que muchos hicieron precisamente para no aceptarlas, pagando por ello el precio necesario. Algunos tuvieron en efecto esa complacencia para buscar una vida más fácil, lo que al fin y al cabo es humano; otros no. Todos contribuyeron a que no se rompiera la continuidad de una cultura que data ya de un siglo largo –y me refiero a la que es "actual", no a la dilatadísima que constituye el patrimonio milenario de todos los que hablan español a ambos lados del Atlántico–.

En España, desde hace veinte años, han sucedido muchas cosas, buenas y malas, con evidente predominio de las buenas. Sobre todo, el incremento de la libertad, cuyos retrocesos no han sido tan profundos que hayan impedido su posible recuperación. Lo que sigue faltando, y me preocupa extraordinariamente, es el triunfo de la veracidad. La verdad fue, como en todas las guerras, la primera víctima en 1936. Una crisis previa de la veracidad fue la causa últimamente decisiva de la discordia que llevó a la guerra civil; se buscan las causas de su origen, y rarísima vez se piensa en esta.

La verdad fue evitada, perseguida durante los decenios siguientes, por el partidismo, la obsesiva politización de los que mantenían su versión interesada de las cosas y los que aspiraban a sustituirla por otra opuesta pero igualmente tendenciosa y deformadora.

Esto es comprensible, pero ¿lo es la perduración de tales actitudes cuando se ha cancelado lo que de siniestro ha tenido una larga época, cuando se puede decir la verdad? Es gravísimo que no se haga, que no se quiera usar la libertad para lo que debe ser su finalidad primaria.

No se abrirá de verdad el horizonte de España mientras no haya una decisión de establecer el imperio de la veracidad, la exclusión de la mentira. Esto, claro es, en todos los órdenes; me estoy refiriendo particularmente a la vida intelectual, porque es lo que conozco mejor y porque es algo "notorio", controlable, que consta y en buena media queda.

Creo que mentir descalifica al que lo hace, y debe tener la consecuencia inmediata de su desprestigio. Cuando alguien lo hace, los que lo saben deben tomar nota y obrar en consecuencia. Hay que tener en claro a quién se puede estimar, en quién se puede confiar. No es infrecuente el caso de quienes, en cierto momento de su vida, han cedido a las tentaciones dominantes y han renunciado a decir la verdad; ese día han perdido su condición de intelectuales y se han convertido en "militantes" de lo que sea. La proporción es variable según las edades y las regiones españolas, pero el peligro es muy amplio. Con diversos pretextos, hay gentes dedicadas a lo que llamo la "calumnia de España". Ningún pretexto me parece aceptable para ello; no sólo en nombre de España, sino, todavía antes, en nombre de la verdad.»"


sábado, 4 de enero de 2020

Promoción cultural en América. Siglo XVI

Por su interés histórico y porque creo que viene a colación por la bochornosa situación actual de indigencia intelectual de muchos de nuestros políticos y gobernantes y en defensa de la Hispanidad, paso a comentar y transcribir un texto perteneciente a una obra de Jean Dumont, un hispanista francés fallecido ya a finales del siglo pasado y que nos legó importantes estudios históricos bien documentados.  

En su libro "El amanecer de los derechos del hombre" el  autor pone en riguroso análisis la famosa Controversia de Valladolid por la que el mismo emperador Carlos V ordenó la suspensión de todas las conquistas en el Nuevo Mundo el 16 de abril de 1550, con el fin de dilucidar a través de un debate solicitado por el Consejo de Indias, a la sazón el gobierno español en América, la "manera cómo se hicieren estas conquistas, para que justamente y con seguridad de conciencia se hicieren".

Sobre la promoción cultural en América en pleno siglo XVI a la que alude nuestro autor, me place destacar, como estado de la cuestión, algunas de las condiciones creadas en el continente como consecuencia de un proyecto general, por otro lado ya planteado de alguna manera en sus inicios por la gran Isabel la Católica, y que pone de relieve el gran hispanista...

"Los franciscanos, sostenidos y financiados por el rey, habían abierto ya en 1536 el colegio superior de Santa Cruz de Tlatelolco, barrio de México, reservándolo a los indios. Allí aprendían los jóvenes indios latín, retórica, lógica y filosofía, música y medicina. No se olvidaba a las jóvenes indias. En una iniciativa de una modernidad entonces excepcional por comparación con Europa, los mismos franciscanos abrieron a partir de 1529 una serie de colegios para ellas en México, Texcoco, Otumba, Tepepulco, Huejotzingo, Tlaxcala, Cholula y Coyoacán. En cada convento, o pueblo-hospital en Michoacán, o parroquia india había una escuela, y a veces dos. La asistencia era considerable: hasta trescientos y mil alumnos, señala el cronista franciscano de la época, Motolinía. También había grandes escuelas técnicas tanto en México como en Michoacán y Quito. Y en 1551, el mismo año de la Controversia de Valladolid, se abrían dos universidades en pleno funcionamiento: una en México y otra en Lima, abiertas tanto a indios (con becas) como a españoles.
Este conjunto fue animado por los primeros grandes virreyes, entre ellos Antonio de Mendoza, que pasará en 1550 del virreinato de México al de Perú.
Generalmente grandes señores españoles, de una valía intelectual, de organización y moral excepcional, abiertos sin reservas a las demandas de los más humildes, según costumbre peninsular, eran a la vez gobernadores generales, comandantes en jefe, superintendentes de las finanzas y vicepatronos de la Iglesia. Por consiguiente reunían en sus manos todos los poderes como los reyes de los verdaderos reinos. Por lo que se refiere a México, Lesley Byrd Simpson, historiador americano contemporaneo, les juzga así: La capacidad media de los virreyes de México era tan alta que ningún país, en mi opinión, ha tenido mayor fortuna con sus gobernantes. Por lo que se refiere a Perú, Louis Baudin, historiador francés algo menos reciente y especialista en los incas, juzga de modo similar a los administradores españoles: Raras veces han sido regidos los destinos de un pueblo por tan grandes administradores como fueron el presidente La Gasca o el virrey Francisco de Toledo. En consecuencia, como escribe otro historiador americano de nuestros días, Philip Wayne Powell: España gobernó en américa durante más de tres siglos, sin soldados profesionales o fuerzas militares establecidas, excepto en algunas plazas [...] para repeler ataques extranjeros o protegerlas contra ataques indios [exteriores]. Durante este tiempo no hubo rebeliones que indicasen un sensible grado de descontento con el gobierno de la Corona.

Nadie discute esta indianidad y tranquilidad de gobierno de la América española ni la ausencia de descontento entre los indios. Incluso un historiador indigenista tan "avanzado" como el mexicano Gonzalo Aguirre Beltrán escribe que los indios protegidos en el refugio de sus comunidades corporadas, formaban la [inmensa] mayoría, dándose el caso de que la proporción de Indios destribalizados apenas pasaba del 10%; y que al llegar la independencia de los países americanos con respecto a España, a los indios sólo les preocupó conservar el status colonial que les permitía la continuidad cultural.





Referencias del autor:
Lesley Byrd Simpson, Many Mexicos, New York, 1941, principio del capítulo 6.
Louis Boudin, El imperio socialista de los Incas, Satiago de Chile, 1955, p. 337
Philip W Powell, Árbol de odio, MAdrid 1991, pp. 40-41
Gonzalo Aguirre Beltrán, "Los símbolos étnicos de la identidad nacional", Actas del XXXIX Congreso Internacional de Americanistas, Anuario indigenista, vol. XXX, Mexico, 1970, pp. 115 y 119


domingo, 29 de diciembre de 2019

Sin cortapisas

Pretender remediar un mal con otro mal y que parezca bueno... 
Parece que el diablo no nos va a marcar límites mientras le sigamos el juego.


viernes, 27 de diciembre de 2019

Mirada retrospectiva

La "analogía de proporcionalidad", viejo concepto que, como decía Gustavo Bueno, "tanta falta haría que la filosofía española volviera a recuperar"

"En 1933 y todavía 1934 nadie creía que fuera posible una centésima, ni una milésima parte de lo que sobrevendría al cabo de pocas semanas (…) Porque el nacionalsocialismo, con su técnica del engaño sin escrúpulos, se guardaba muy mucho de mostrar el radicalismo total de sus objetivos antes de haber curtido al mundo. De modo que utilizaban sus métodos con precaución; cada vez igual: una dosis y, luego, una pequeña pausa. Una píldora y, luego, un momento de espera para comprobar si no había sido demasiado fuerte o si la conciencia mundial soportaba la dosis. Y puesto que la conciencia europea -para vergüenza e ignominia de nuestra civilización- insistía con ahínco en su desinterés (…) las dosis fueron haciéndose cada vez más fuertes (…) Lo más genial de Hitler fue esa táctica suya de tantear el terreno poco a poco e ir aumentando cada vez más su presión sobre una Europa que, moral y militarmente, se debilitaba por momentos". - Stefan Zweig.

fuente: dolcacatalunya.com

domingo, 4 de agosto de 2019

Noticias del Mundo

Como curiosidad, me llegan mogollón de noticias de estos bichos, la conocida avispa asiática (porque Google es muy listo con eso del "machin lernin") y es que no son autoctonos de la península y se cepillan a las abejas y parece que lo joden todo. Bueno, pues llevan meses o años intentando eliminarlas con todo tipo de métodos y no hay forma. Ahí siguen la muy capullas. Me sorprende que luego los bichos que no queremos que desaparezcan como las abejas y otros, están siempre en peligro de extinción y no hay forma de recuperarlos del todo. Por supuesto, la razón del peligro de extinción siempre es la culpa del hombre o de la hombra, según se mire.

https://amp.lne.es/sucesos/2019/08/03/alarma-playa-aguilar-muros-nalon/2510950.html

viernes, 29 de marzo de 2019

La policía política

Los merodeadores de la "policía política", los comisarios políticos de la red, han estado husmeando el contenido de mis entradas, censurando y eliminando todo aquello que no les parecía conveniente que debiera publicarse, por aquello de los "derechos de autor" me imagino, aunque no parece que les importen demasiado los "deberes de autor" a juzgar por las cosas que se oyen y se leen. Quiero decir que se puede hablar y escribir aunque se mienta, eso es irrelevante mientras no atentes contra el régimen de los nuevos dioses.

sábado, 28 de enero de 2017

Clásicos Griegos. Tucídides.

Junto a Heródoto, el más significativo de los historiadores de la antigua Grecia es Tucídides. 
En una espléndida colección de la Biblioteca Gredos, vemos pasar la historia de Grecia y Roma, y con la serie dedicada a Tucídides, a través de los helenistas españoles más insignes, nos trasladan a un mundo remoto, en este caso el siglo V a.c. 
Tucídides, historiador y general ateniense, estratego, es quien nos narra la famosa "Historia de la guerra del Peloponeso", la guerra civil griega entre Esparta y Atenas, dos perspectivas diferentes de ver el mundo, enfrentadas.

Tucídides es el primer historiador riguroso. En este sentido, su técnica de estudio está más próxima a lo que actualmente se hace en el estudio de la historia, que en lo que hicieron sus antecesores, como Heródoto o Hecateo, a quienes Tucídides no considera historiadores sino logógrafos, meros cronistas. Aunque Heródoto nos dejó una importante obra donde escribe, entre otras cosas, sobre el conflicto bélico entre los dos grandes imperios antiguos del siglo V y VI, el imperio Ateniense y el imperio Persa, narrando las famosas "Gerras Médicas".

Al principio de su obra, Tucídides escribe:

"En resumen, mi obra ha sido compuesta como una adquisición para siempre más que como una pieza de concurso para escuchar un momento.

Hace una crítica de forma indirecta a los anteriores historiadores, a Heródoto, cuya obra era representada para ser escuchada por el público. Tucídides no pretende, por tanto, ese tipo de notoriedades, no pretende engrandecer unos hechos ante un público. Su intención es contar la verdad.



jueves, 27 de octubre de 2016

La muerte de Venus de Luis Racionero.

Ambientada en la Florencia de los Medici del siglo XV, la novela se desarrolla entorno a uno de los grandes pintores de la época, el joven Sandro Botticelli junto a los grandes personajes también históricos como Leonardo Da Vinci, la familia Medicci, la joven musa Simonetta Vespucio, modelo de muchos de los cuadros de Botticelli, entre ellos "El nacimiento de Venus" en la galería Uffizi de Florencia, y que era sobrina o prima (ahora no recuerdo) del comerciante y cosmógrafo Américo Vespucio de quien tan injustamente lleva el continente americano su nombre por cierto, y otros como el inflexible Savonarola y demás personajes de la época.

Luis Racionero ha desarrollado esta novela aportando su gran conocimiento de Florencia y del Quatrocento renacentista. Se ha introducido en el carácter y la personalidad de sus personajes, dándoles a cada uno sus propias posibilidades dentro de esta trama, con una admirable capacidad para inventarse unos hechos, que bien pudieron haber ocurrido en el transcurso de unos acontecimientos, de intrigas palaciegas, desamores, conjuras y contubernios que prometen un final digno de una buena novela histórica.

Aunque he leído alguna crítica por internet en sentido contrario donde la ponen a parir, creo que exageran. A mi me ha gustado y me han dado ganas de volver a Florencia para pasear por sus calles y volver al Duomo.

No me resisto a escribir un fragmento de la obra que me gusta especialmente en un momento en el que Sandro, profundamente absorto por el desamor de Simonetta y en un diálogo en aquel ágora reminiscente de la antigua grecia replica a su interlocutor "No hay filosofía que aguante un dolor de muelas"

Una lectura fácil, profunda y estupenda para todos aquellos enamorados de Florencia y el Renacimiento.



lunes, 19 de septiembre de 2016

Incitación. Un poco de Ortega.

Fragmento de su ensayo "El origen deportivo del Estado":

"La palabra que más sabor de vida tiene para mí y una de las más bonitas del diccionario es la palabra «incitación». Sólo en biología tiene este vocablo sentido. La física la ignora. En la física no es una cosa incitación para otra, sino sólo su causa. Ahora bien: la diferencia entre causa e incitación es que la causa produce sólo un efecto proporcionado a ella. La bola de billar que choca con otra transmite a ésta un impulso, en principio, igual al que ella llevaba: el efecto es en física igual a la causa. Mas cuando el aguijón de la espuela roza apenas el ijar del caballo pura sangre éste da una corveta magnífica, generosamente despro­porcionada con el impulso de la espuela. La espuela no es causa, sino incitación. Al pura sangre le bastan mínimos pretextos para ser exuberantemente incitado, y en él res­ponder a un impulso exterior es más bien dispararse. Las corvetas equinas son, en verdad, una de las imágenes más perfectas de la vida pujante y no menos la testa nerviosa, de ojo inquieto y venas trémulas del caballo de raza. Así debió ser aquel maravilloso animal que se llamó «Incitatus» y Calígula nombró senador romano."






lunes, 29 de agosto de 2016

Vivir en la verdad.

"El hombre que vive sobre un supuesto de ideas y creencias de cuya falsedad está íntimamente convencido, o que al menos sospecha, y que no tiene el ánimo necesario para sentirse perdido, aplazar decisiones y ponerse a realizar esa faena inexorable que es el pensar —inexorable porque cuando es auténtico no admite componendas y sólo se aquieta con la verdad misma—; cuando no tiene ese ánimo, digo, huye de la verdad y la persigue, porque adivina que su mera presencia arruina el irreal fundamento de su vida. Mejor dicho —y esto es lo más grave—,de «su contravida, de su vida como formal inautenticidad, que es el modo de no ser de la vida humana»"

Julián Marías.

domingo, 25 de octubre de 2015

La manifestación del verbo.

En la película "Ordet, la palabra", dirigida por el danés Carl Theodor Dreyer en 1955, hay una frase reveladora de la santa Ingred al anciano abuelo, quien se queja con amargura por creer no haber sido escuchado por Dios en sus rezos durante toda su larga vida: 

"Qué sabrás tu del fruto de tus oraciones"






miércoles, 9 de septiembre de 2015

La defensa de Cartagena

"Si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su merced insultado impunemente las plazas del Rey mi señor, porque el ánimo que les faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía"

Misiva del Almirante de la flota española Blas de Lezo al oficial de la armada inglesa Edward Vernon en el sitio de Cartagena momentos antes del inicio de la batalla. Vernon, con mas de 27000 soldados y 186 barcos contra la fuerza española en Cartagena con sólo 6 barcos y 2700 soldados.
La victoria española fue aplastante.

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"If I had been in Portobelo, His Grace had not insulted with impunity the squares of the King my Lord, for the encouragement of Portobelo missed the leftover I had to hold his cowardice."

Missive from the spanish admiral Blas de Lezo to the english naval officer Edward Vernon in the Cartagena site a few moments before start the fighting. Vernon, with more of 27000 soldiers and 186 ships against the spanish force in Cartagena with only 6 ships and 2700 soldiers.
The spanish victory was crushing.





martes, 18 de agosto de 2015

Los náufragos de la Armada Invencible.


En 1988 se publicó un interesante libro de edición numerada titulado "Los náufragos de la Armada Invencible", por Mariano González-Arnao Conde-Luque, conmemorando el cuatrocientos aniversario de la Felicísima Armada en su empresa contra Inglaterra. 




Harto de la piratería inglesa contra los barcos españoles que venían con su cargamento de ultramar, Felipe II decide idear un plan para frenar a los bandoleros ingleses auspiciados por la corona británica. Lástima que el Capitán General de la Armada Española y consejero de Felipe II, Don Álvaro de Bazán, falleciera poco antes del inicio de la contienda. Otro gallo hubiese cantado de haber estado vivo. Probablemente no habría aconsejado al rey el precipitado ataque contra Inglaterra. Pero España era entonces el imperio más poderoso de la tierra y todo parecía estar a nuestro favor.

El autor hace una exposición de los sucesos apoyándose sobre todo en los estudios realizados por Cesáreo Fernández Duró y Enrique Herrera Oria que dio a conocer algunos datos interesantes en torno a protagonistas de la historia como el Duque de Medina Sidonia, que fue el sustituto de Don Álvaro de Bazán como Capitan General, cargo que el Duque intentó declinar reconociendo desde el principio su inexperiencia e ineptitud para ese puesto, pero cuyas cartas dirigidas a Felipe II a este respecto no consiguieron disuadir al rey. El capitán de una de las naos, Francisco de Cuellar, desconocido hasta el descubrimiento de una carta escrita por él a "un amigo de España" cuenta sus avatares tras su naufragio en las costas de Irlanda.  
En la Armada también se embarcaría Lope de Vega.




Francisco de Cuellar cuenta sus aventuras en esa misiva que bien merece un guión cinematográfico. 
Desvalido y ensangrentado tras el naufragio en Grange, es testigo de las desgracias del resto de marineros españoles que naufragaron con él y que mueren ahogados o degollados a manos de los oriundos o de los propios ingleses. En Grange, a pocos kilómetros al noroeste de Sligo se pueden encontrar indicaciones que señalan el lugar del naufragio. 



E incluso parece ser que es posible ver el casco de alguna de las naos cuando la marea está baja, aunque no tuvimos ocasión de verlo. 
Realizamos el viaje desde Galway en autobus hasta Sligo donde alquilamos unas bicicletas para ir hasta Grange. 


A parte de este libro, me guié del documental que Mikel Silvestre tiene colgado en Youtube al que tengo que agradecer también algunas indicaciones que me dio por mail para seguir la ruta de De Cuellar.




De Cuellar y ocho españoles más, perseguidos bajo pena de muerte, se atrincheran en un castillo cedido por los señores de aquellas tierras que huyen aterrados de los ingleses a las montañas, pues había orden de la corona inglesa para pasar a cuchillo a todos los españoles que encontraran en Irlanda, con terribles amenazas para el que los auspiciase.
Rendidos de cansancio y frío y 
acorralados por tropas inglesas que intentaron asediarlos sin éxito, se atrincheró De Cuellar con el resto de compañeros en aquel castillo.

"Apartéme con los ocho españoles que conmigo estaban, que eran buenos mozos, y díjeles que bien vian todos los trabajos pasados, el que nos venia y que para no vernos en más era mejor acabar de una vez honradamente, y pues teníamos buena ocasión no había que aguardar más ni andar huyendo por montañas y bosques desnudos, descalzos y con tan grandes fríos como hacía, y pues el salvaje sentía tanto desamparar su castillo, alegremente nos metiésemos los nueve españoles que allí estábamos, en él y le defendiésemos hasta morir"

Lástima que no hubo tiempo de llegar hasta el lago Melvin donde se encuentra el castillo derruido, pero el viaje mereció la pena.


domingo, 16 de agosto de 2015

Comparto esta Gloriosa historia para la efeméride de hoy.

http://efemeridesnavales.blogspot.com.es/2015/03/16-de-agosto-de-1747-gesta-del-glorioso.html

A propósito del último cuadro de Augusto Ferrer Dalmau.

http://ferrerdalmaunoticias.blogspot.com.es/2014/12/el-ultimo-combate-del-glorioso.html


lunes, 15 de junio de 2015

Testamenteo de Isabel la Católica

Se trata de la declaración de la reina Isabel en su testamento, poco antes de morir, donde habla en favor de lo que hoy llamamos derechos humanos, allá en 1504, unos cuatrocientos cincuenta años antes de que otros se creyeran pioneros y abanderados de no se qué progresismo. El progreso no parece estar asegurado...





viernes, 27 de marzo de 2015

Awakenings

No se qué tiene la versión de esta pieza, creada por el compositor Randy Newman e interpretada por un particular, que suena mejor que cualquiera otra versión que haya oído por Youtube. Será el sonido, los tiempos o qué se yo, pero tiene un toque especial que no he apreciado en otras.

Forma parte de la banda sonora de la genial película Despertares, protagonizada por Robert de Niro y Robin Williams. 

Dexter's Tune, representa como ninguna el dramatismo y la melancolía de la trama. Cada nota y cada tiempo lleva infartado en sí la nota y el tiempo anterior y, como si en cada momento no quisiera la melodía terminar, vuelve a empezar de nuevo. No quiere la vida morirse y se resigna a ello como el protagonista Leonard Lowe, interpretado genialmente por Robert de Niro, maravillado por las cosas sencillas de la vida, pero el tiempo se le acaba y él quiere vivir más. 
Excelente película.



martes, 10 de febrero de 2015

Alea iacta est

A dos mil sesenta y cuatro años luz de distancia, desde la constelación de Cygnus y con mi gran telescopio Scrutátor, ví anoche a Julio Cesar titubear con sus tropas a orillas del Rubicón. Cabalgaba su caballo Genitor, ribera arriba del río, ribera abajo, vacilando sobre el impulso que lo llevará a la gloria, pero no lo hacía de cualquier forma. Su titubeo era recio, pausado, no parecía tal y cada movimiento, cada gesto, reflejaba absoluta confianza y saber hacer.
Paró su caballo casi pisando el río mientras miraba a lo lejos meditando quizá, no sobre las consecuencias inmediatas de su posible acción sino, sobre el devenir de la misma Roma.

Entre tanto yo miraba entusiasmado y me dije - Quizá lo cruce -. Cuando el aguijón de la espuela de César rozó apenas el ijar de su caballo y éste dio una corveta magnífica, generosamente desproporcionada con el impulso de la espuela (*)... y lo cruzó. Mientras, las tropas, sabedoras de su osadía, lo admiraron en silencio, momento en el que se abalanzaron en estruendo a su zaga. Supo así hacer de la suerte la razón de sus designios.


(*) Frase tomada literal del ensayo publicado por Ortega "El origen deportivo del Estado"


martes, 23 de diciembre de 2014

Una buena frase.


“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” 

Edmund Burke