domingo, 16 de enero de 2011
¡Acelera y no pises el freno!; Curro Ávalos
jueves, 13 de enero de 2011
El dedo en la llaga
martes, 17 de agosto de 2010
¿Qué es un amigo?
jueves, 3 de junio de 2010
El estar y el bienestar. - La "necesidad" de la embriaguez. - Lo superfluo como necesario. - Relatividad de la técnica; Ortega y Gasset
Recordemos que esta conferencia, si no me equivoco, fue pronunciada el año 1933]
Parejamente discuten los etnólogos si es el arco de caza y guerra o el arco musical la forma primitiva del arco. La solución del debate no es cosa que ahora nos importe. El simple hecho de que quepa discutirlo demustra que, sea o no el musical el arco originario, aparece entre los instrumentos más primitivos. Y esto nos basta.
La técnica es la producción de lo superfluo: hoy y en la época paleolítica. Es, ciertamente, el medio para satisfacer las necesidades humanas; ahora podemos aceptar esta fórmula que ayer rechazábamos, porque ahora sabemos que las necesidades humanas son objetivamente superfluas y que solo se convierten en necesidades para quién necesita el bienestar y para quien vivir es, esencialmente, vivir bien. He aquí por qué el animal es atécnico: se contenta con vivir y con lo objetivamente necesario para el simple existir. Desde el punto de vista del simple existir el animal es insuperable y no necesita la técnica. Pero el hombre es hombre porque para él existir significa desde luego y siempre bienestar; por eso es a nativitate técnico creador de lo superfluo. Hombre, técnica y bienestar son, en última instancia, sinónimos.
La idea del progreso, funesta en todos los órdenes cuando se la empleó sin críticas, ha sido aquí también fatal. Supone ella que el hombre ha querido, quiere y querrá siempre lo mismo, que los anelos vitales han sido siempre idénticos y la única variación a través de los tiempos ha consistido en el avance progresivo hacia el logro de aquel único desideratum. Pero la verdad es todo lo contrario: la idea de vida, el perfil del bienestar se ha transformado innumerables veces, en ocasiones tan radicalmente, que los llamados progresos técnicos eran abandonados y su rastro perdido. Otras veces - conste -, y es casi lo más frecuente en la historia, el inventor y la invención eran perseguidos como si se tratase de un crimen.
jueves, 4 de marzo de 2010
Jesucristo como expresión caritativa de Dios; José Camón Aznar.
lunes, 8 de febrero de 2010
miércoles, 25 de noviembre de 2009
El joven Zubiri por Julián Marías, maestro de los que saben
lunes, 23 de noviembre de 2009
Antonio Gómez Peréira. Siglo XVI
miércoles, 24 de junio de 2009
Fragmento de la conferencia España; G. Bueno 1998
"...España sigue siendo católica y América también, que una cosa es que el consenso constitucional haya dicho que es una confesión más, los anabaptistas, los testigos de Jehová etc, que tiene algunos privilegios fácticos como hemos visto hace unos días en las procesiones de semana santa, pero lo cierto es que España es católica, sociológicamente católica y América también. Entonces el problema, yo creo que hay que plantearlo de otro modo, el problema es: si España no fuera católica o para los que no lo son, qué significa la presencia del catolicismo una vez purificado de sus elementos que no son religiosos si no que son la religión civil, que decía Barrón, como pueden ser las procesiones de semana santa, es decir, alguien que no es católico ni creyente qué puede recoger, qué puede decir que queda del catolicismo, es decir hasta qué punto debe a ese catolicismo y únicamente a él ciertos valores que son actualmente y que puede compartir con los católicos. Yo por mi parte no puedo hacer aquí ninguna encuesta ni nada de eso, pero por mi parte y deduciendo sencillamente desde la perspectiva que he llevado adelante, me atrevería a decir lo siguiente: que el catolicismo actual español, se define principalmente frente a dos cosas, frente a los protestantes y frente al Islam ¿en qué?, pues por ejemplo, frente a los protestantes, en la crítica al fondo, que a mi me parece que es una idea totalmente católica, la critica al fondo del concepto de conciencia subjetiva, del libre exámen que tantos clérigos postconciliares andan con ella y tantos objetores de conciencia como concepto puramente metafísico, concepto luterano. No hay conciencia subjetiva, esto es un mito. La conciencia es objetiva y unicamente cuando se dan razones es presentable al público. Yo no admito que nadie me diga yo no voy al ejercito porque tengo objeción de conciencia, me está insultando, porque yo fui al ejercito, yo no puedo tolerar esto, que me de razones, no hay objeción de conciencia subjetiva, la objeción de conciencia es de tradición protestante.
Entonces yo creo que la tradición católica obliga realmente a plantear las cosas de otro modo, la tradición católica obliga también a mantener el gusto por la teología y por la filosofía escolástica, el gusto por la teología frente a la teología mistica, el gusto por el razonamiento, el deslindamiento escrupuloso que hizo Suárez, el primer monumento a las disputaciones en donde la filosofía queda totalmente separada de la teología y distingue perfectamente lo que es una cosa y otra como ya lo distinguió Santo Tomás, en donde la teología natural no tiene nada que ver con la teología revelada y en donde la teología es un modo de transformar y de educar a todo el mundo, a todos los creyentes, en un tipo de actitud que es totalmente diferente de ese pietismo nebuloso absurdo que está a dos pasos del nihilismo, está a dos pasos del holocausto sencillamente.
La segunda parte es la lucha contra el Islam ¿y qué hay del catolicismo contra el Islam? Yo aquí subrayaría, en la perspectiva filosófica, subrayaría esto: la defensa de la racionalidad como ligada al cuerpo individual es una idea católica fundamental, es la idea de la resurrección de la carne de la individuación materia signata cuantitate, es decir, no es el alma, es el cuerpo individual, es una doctrina católica, estrictamente católica, anticartesiana completamente y antihansenista en donde la individuación es el alma, no, la individuación es el cuerpo y por consiguiente la razón no viene de un entendimiento agente, universal, viene del entendimiento individual que está ligado a las manos, al cuerpo, la razón es manual, es operatoria. Yo atribuyo a esta doctrina que nosotros mantenemos, la teoría de la razón operatoria, es una doctrina católica realmente, en el fondo es católica y por tanto la oposición del catolicismo al islamismo y al protestantismo la estamos viendo continuamente ahora no solamente en el tercer mundo islámico, porque el tercer mundo es el fanatismo, como sabemos y de hecho al principio, volviendo y anudando con el punto de partida, que la guerra de la reconquista en Asturias fue la lucha contra los politeístas porque la idea cristiana de Dios, Padre, Hijo y Espiritu Santo es una idea pluralista que recoge la idea de la materia del materialismo pluralista frente al monoteísmo fanático de estirpe aristotélica musulmana, fanatismo que estamos viendo estos días en la guerra santa y la lucha contra el protestantismo la estamos viendo literalmente en los imperios depredadores, en el imperio por antonomasia diría el imperio de Estados Unidos, el imperio por antonomasia como llaman en América latina en donde la lucha por ejemplo de los zapatistas es la lucha de los protestantes contra los católicos y no hay que engañarse, es la penetración en Cuba, en Méjico etc de todas las confesiones protestantes que quieren precisamente introducir el inglés precisamente contra España y entonces hay que saber que no hay armonía universal, que estamos en lucha permanente y que ignorar esto es estar en la higuera completamente.
Yo diría que lo que queda realmente del imperio, lo que queda vivo, presente, actuante en nosotros del imperio católico es, no ni siquiera un modo de ser, como diría Ortega, porque no hay modos de ser, hay muchos, si no más bien, para utilizar también la distinción característica española, es un modo de estar, lo que caracteriza o puede caracterizar a los españoles de hoy es un modo de estar, ¿en qué consiste este estar?, yo lo definiría, no en replegarse hacia su historia o hacia su sustancia para tratar de sacar de ella la sabiduría o la razón o la conducta, sino estar viendo continuamente con los ojos abiertos hacia afuera tratando de asimilarlo todo, de digerirlo todo, expelerlo todo etc, es decir de estar controlando absolutamente todo y estar a la espera de que en cualquier momento podamos tener la oportunidad de intervenir en una acción realmente universal."
domingo, 14 de junio de 2009
Las Piedras Negras; Miguel Delibes.
"Próximo a Pimpollada, sin salirse del páramo, según se camina hacia Navalejos, en la misma línea del tendido, se observa en mi pueblo un fenómeno chocante: lo que llamamos de siempre las Piedras Negras. En realidad, no son negras las piedras, pero comparadas con las calizas, albas y deleznables, que, por lo regular, abundan en la comarca, son negras como la pez. A mí siempre me intrigó el fenómeno de que hubiera allí una veta aislada de piedras de granito que, vista en la distancia - que es como hay que mirar las cosas de mi pueblo - parece un extraño lunar. Allí fue donde me subió mi tío Remigio, el cura, el que fue compañero de seminario de don Justo del Espíritu Santo, en Valladolid, la vez que vino por el pueblo a casar a mi prima Emérita con el veterinario de Malpartida. Yo le dije entonces a bocajarro: "Tío, ¿qué es la vocación?" Y él me respondió: "Una llamada". Y yo le dije: "¿Cómo siente uno esa llamada?" Y él me dijo: "Nada de eso; confía en la misericordia de Dios".
lunes, 30 de marzo de 2009
Sobre el aborto; Julián Marías
jueves, 26 de marzo de 2009
Residuos; Ortega y Gasset
" * Imagínese el conjunto de la vida primitiva. Uno de sus caracteres personales es la falta de seguridad personal. La aproximación de dos personas es siempre peligrosa, porque todo el mundo va armado. Es preciso, pues, asegurar el acercamiento mediate normas y ceremonias en que conste que se han dejado las armas y que la mano no va a tomar súbitamente una que se lleva escondida. Para este fin, lo mejor es que al acercarse cada hombre agarre la mano del otro, la mano de matar, que es normalmente la derecha. Este es el origen y esta la eficiencia del saludo con apretón de manos, que hoy, aislado de aquél tipo de vida, es incomprensible y, por tanto un residuo. [Véase sobre este carácter de residuo del saludo hoy habitual, la Meditación del saludo en El hombre y la gente.] "
martes, 17 de marzo de 2009
Sobriedad; Sobriedad material, sobriedad ética; Ramón Menéndez Pidal
Trogo Pompeyo [Trogo Pompeyo, hisoriador romano del siglo I de origen galo, autor de una Historia Universal (Historiae Philipical), perdida, de la cual se conserva un Epítome hecho en el siglo II por Justino. El libro XLIV y último está dedicado a España] comienza diciendo que el hispano tiene el cuerpo dispuesto para la abstinencia y el trabajo, para la dura y recia sobriedad en todo; dura omnibus et adstricta parsimonia. Y desde Trogo hasta hoy abundan las noticias relativas a cierta austera sencillez, y más aún, cierto chocante descuido que en España revisten varias formas de la vida. Basta recordar que durante los siglos que afluían a la península todos los metales preciosos del Nuevo Mundo, los extranjeros encuentran nuestras casas amuebladas más modestamente que las francesas, las comidas muy parcas, incómodas las aulas universitarias donde los estudiantes tienen que escribir sobre las rodillas, nuestros mesones muy inhospitalarios, la urbanización de Madrid muy deficiente, lo cual tenía preocupado a Felipe II...; un tipo de vida, en fin, poco esmerado en la comodidad. Es decir, que todas las riquezas que ganaban los indianos y las que anualmente traían las flotas del Estado, no eran aplicadas por los españoles al bienestar y regalo de la vida privada ni a la suntuosidad, o, al menos, a suficiente arreglo de la vida urbana. Y el español de hoy puede también contentarse con poco. Continuamente presenciamos ejemplos vulgares en la vida cotidiana donde vemos juntos la sobriedad y el trabajo intenso que ya Trogo emparejaba. El más humilde de esos ejemplos, el segador de nuestros campos, ofrece un asombroso especimen de la dura omnibus et adstricta parsimonia: bajo el calor más sofocante del verano sin otro refresco que el agua tibia del botijo, mal vestido y mal comido, parece carecer de todo menos de conformidad, de alegría y de esfuerzo. Esta inatención a las necesidades materiales, de la cual tratamos, se conforma con la doctrina de Séneca: No es pobre el que tiene poco sino el que ambiciona más, porque las necesidades naturales son muy reducidas, en tanto que las de la vana ambición son inagotables. El español, duro para soportar privaciones, lleva dentro de sí el sustine et abstine, resiste firme y abstente fuerte, norma de la sabiduría que coloca al hombre por cima de toda adversidad; lleva en sí un particular estoicismo instintivo y elemental; es un senequista innato. Por eso el pensamiento filosófico español, en el curso de los siglos, se inspiró siempre en Séneca como en autor propio y predilecto. Mucho le debe, ciertamente, y a la vez también mucho debe Séneca, acendrador del estoicismo, al hecho de haber nacido en familia española. En virtud de este senequismo espontáneo, el español, por lo mismo que soporta con fuerte conformidad toda carencia, puede resistir las codicias y la perturbadora solicitación de los placeres; le rige una fundamental sobriedad de estímulos que le inclina a cierta austeridad ética, bien manifiesta en el estilo general de la vida : habitual sencillez de costumbres, noble dignidad de porte notada aún en las clases más humildes, firmeza en las virtudes familiares. Los móviles más profundamente naturales conservan intacto su vigor en el pueblo hispano, a modo de una integral reserva humana, frente al continuo peligro del desgaste degenerante que amenaza a otros pueblos mas atosigados por los goces y disfrutes de la civilización."
viernes, 13 de marzo de 2009
Ortega y Gasset; Fragmento de El Espectador I, Febrero-marzo 1916.
Si: congoja de ahogo siento, porque un alma necesita respirar almas afines, y quien ama sobre todo la verdad necesita respirar aire de almas veraces. No he hallado en derredor sino políticos, gentes a quienes no interesa ver el mundo como él es, dispuestos sólo a usar de las cosas como les conviene. Política se hace en las academias y en las escuelas, en el libro de versos y en el libro de historia, en el gesto rígido del hombre moral y en el gesto frívolo del libertino, en el salón de las damas y en la celda del monje. Muy especialmente se hace política en los laboratorios; el químico y el histólogo llevan a sus experimentos un secreto interés electoral. En fin, cierto día ante uno de los libros más abstractos y más ilustres que han aparecido en Europa desde hace treinta años, oí decir en su lengua al autor: Yo soy ante todo un político. Aquel hombre había compuesto una obra sobre el método infinitesimal contra el partido militarista triunfante en su patria.
Hace falta, pues, afirmarse de nuevo en la obligación de la verdad, en el derecho de la verdad."
viernes, 27 de febrero de 2009
El Nombre de la Rosa - diálogo.
Fray Guillermo: Sí, el amor a Dios Adso, el amor a Dios.
Adso de Melk: ¿Y el amor a una mujer?
Fray Guillermo: De mujeres, Tomás de Aquino sabía bastante poco. Pero las escrituras son muy claras, los proverbios nos advierten que la mujer se apodera de la preciosa alma del hombre y el Eclesiastés nos dice; más amarga que la muerte es la mujer.
Adso de Melk: Sí, pero ¿qué opináis vos maestro?
Fray Guillermo: Bueno, claro está que no gozo del beneficio de tu experiencia, pero me cuesta convencerme a mí mismo de que Dios haya introducido un ser tan inmundo en la creación sin haberle dotado de alguna virtud, ¿mm?.
Qué pacífica sería la vida sin amor Adso, qué segura, qué tranquila….y qué insulsa.
sábado, 7 de febrero de 2009
Ortega y Gasset; Meditaciones del Quijote.
jueves, 29 de enero de 2009
La contaminación mental; (Julián Marías)
"La gente se preocupa ahora mucho por la contaminación (o lo que se llama con un latinismo tomado del inglés, "polución"). Es muy justificado y sería de desear que fuese eficaz. Lo que me sorprende es que esa preocupación afecta, sobre todo, a lo más distante, a lo que está más lejos de cada uno de nosotros, y disminuye a medida que nos vamos acercando a lo más profundo de nosotros mismos. Es razonable velar por la pureza del aire que respiramos, del agua que bebemos o en la que nos bañamos, de los alimentos que ingerimos.
La agudeza y gravedad de lo que las drogas hacen a nuestro organismo hace que también se sienta la inquietud por su uso, por la introducción en nuestros cuerpos de agentes que causan inauditas perturbaciones. Con ello nos vamos aproximando, desde las porciones más externas de nuestra circunstancia o mundo, a lo que está más cerca de nuestra verdadera realidad.
Pero hay algo todavía más próximo, que es nuestro repertorio de imágenes, estímulos, recuerdos, palabras y giros de la lengua, lo que constituye nuestro mundo psíquico, la porción más inmediata de nuestra circunstancia, aquello que no se distingue fácilmente del "yo" que cada uno de nosotros es. Lo que vemos y oímos por la calle, lo que leemos en libros, revistas y periódicos, lo que vemos y oímos en la radio y, sobre todo, en la televisión, va depositando en torno a nosotros una capa cada vez más espesa de interpretaciones de la realidad, recursos y orientaciones para nuestra conducta. Todo ello nos afecta incomparablemente más que lo que procede de los factores cósmicos, porque es mucho más cercano al núcleo de nuestra personalidad y llega directamente a ella, no de un modo difuso y solamente probable.
Sin embargo no es esto lo más grave. El hombre vive en el ámbito de la verdad, la necesita para entender la realidad, para orientarse en la vida y proyectarla. Las creencias y las ideas son lo más íntimo y cercano a nosotros, lo que más condiciona quiénes somos y quiénes podemos ser.
A veces se trata simplemente de errores. Hay frecuente falta de inteligencia; más aún de responsabilidad; son innumerables los que hablan y escriben de asuntos que no conocen ni entienden. La inercia es muy fuerte: he comprobado mil veces que si alguien dice una estupidez, serán legión los que la repetirán, con lo cual se produce un efecto de acumulación, difícil de contrarrestar.
Pero todo esto es relativamente secundario al lado de algo mucho más profundo y perturbador. Más que el error involuntario - aunque pueda ser culpable por ignorancia o frivolidad -, lo vedaderamente grave es la mentira, la distorsión deliberada de la realidad, su suplantación o desfiguración. Esta es la causa de la más peligrosa contaminación mental.
La mayor parte de nuestros contemporáneos sufren el asedio de ella; mejor dicho, todos sin excepción la padecemos; muchos carecen de defensas y sucumben a ella. Se dirá que siempre se ha mentido, que es un fenómeno universal y de todos los tiempos; lo que pasa es que los recursos con que esto se hace son incomparables con los de ninguna otra época. El analfabetismo, cuyos inconvenientes son visibles, era un instrumento pasivo de defensa; hasta hace unos decenios, nadie estaba expuesto a la radio y la televisión; faltaban las organizaciones de partidos o grupos análogos.
Creo que el derecho a expresarse, a hablar, incluso públicamente, a escribir, es demasiado importante para que se piense en suprimirlo o coartarlo. No es que hay derecho a mentir, pero hay el derecho de hablar aunque se mienta. Con una condición: que ello tenga las consecuencias oportunas.
Pero si se trata de la mentira, del falseamiento de la realidad, de la deliberada sustitución de lo que las cosas han sido o son por algo muy distinto, lo único decente es negarse resueltamente a toda complicidad. Es muy frecuente que por cualquier tipo de temor, por algún interés, por vanidad o por pasividad, personas estimables tomen parte en empresas colectivas en las cuales asumen el papel de cubrir con su prestigio una mercancía adulterada. Y no basta con la mera ausencia, con la disculpa, con alegar la falta de tiempo, las muchas ocupaciones o un catarro inoportuno. Es menester decir que no se quiere participar en algo que no lo merece, que no tiene las sufcientes garantías de decoro.
Se puede colaborar, y se debe, con personas de dotes muy modestas, de ninguna fama, siempre que se espere de ellas sinceridad, veracidad, reconocimiento de sus límites. Todos los tenemos. En la primera entrevista que tuve con un hombre muy inteligente y a quien como español debo gratitud, me dijo: "yo soy un hombre normal; tengo muchas lagunas". Le contesté: "¿Y quién no? Los que no las tienen es que tienen el mar Caspio".
Cuando alguien miente, sobre todo si es en asunto grave y con efectos públicos hay que abstenerse de todo trato intelectual con él, no hay que prestarle ningún apoyo ni colaboración para que lleve adelante - en la política, en los medios de comunicación, en la vida intelectual, en la convivencia - su campaña de contaminación mental. A veces es difícil respirar físicamente; peor es no poder respirar después de leer un periódico, un libro, o haber pasado un rato ante la pantalla de televisión."
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Revelación.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Corolario; (Ortega y Gasset)
Sobre la elegancia; (Ortega y Gasset)
No hay orden de la existencia, mayúsculo o minúsculo, que no nos fuerce a optar entre hacer las cosas de un modo mejor o de un modo peor. Y es ya pésimo síntoma creer que el drama de la elección se da sólo en los grandes conflictos de nuestra vida, en las situaciones que tienen trascendencia histórica. No: una palabra se puede pronunciar mejor o peor y tal gesto de nuestra mano puede ser más grácil o más tosco. Entre las muchas cosas que en cada caso se pueden hacer hay siempre una que es la que hay que hacer.
Pero la división más radical que cabe establecer entre los hombres estriba en notar que la mayor parte de ellos es ciega para percibir esa diferencia de rango y calidad entre las acciones posibles. Sencillamente no la ven. No entienden de conductas como no entienden de cuadros. Por eso tienen tan poca gracia y es tan triste, tan desértico el trato con ellos. Esa ceguera moral de la mayoría es el lastre máximo que arrastra en su ruta la humanidad y hace que los molinos de la historia vayan moliendo con tanta lentitud. Son muy pocos, en efecto, los hombres capaces de elegir su propio comportamiento y de discernir el acierto o la torpeza en el prójimo.
En el latín más antiguo, el acto de elegir se decía elegancia como de instar se dice instancia. Recuérdese que el latino no pronunciaría elegir sino eleguir. Por lo demás, la forma más antigua no fue eligo sino elego, que dejó el participio presente elegans. Entiéndase el vocablo en todo su activo vigor verbal; el elegante es el «eligente», una de cuyas especies se nos manifiesta en el «inteligente». Conviene retrotraer aquella palabra a su sentido prócer que es el originario. Entonces tendremos que no siendo la famosa Ética sino el arte de elegir bien nuestras acciones eso, precisamente eso, es la Elegancia. Ética y Elegancia son sinónimos. Esto nos permite intentar un remozamiento de la Ética que a fuerza de querer hacerse mistagógica y grandilocuente para hinchar su prestigio ha conseguido sólo perderlo del todo. Como esto se veía venir, combato hace un cuarto de siglo bien corrido para que no se trate la Ética en tono patético. La patética ha asfixiado la Ética entregándola a los demagogos, que han sido los destructores de todas las civilizaciones y los grandes fabricantes de barbarie. Por eso he creído siempre que en vez de tomar a la Ética por el lado solemne, con Platón, con el estoicismo, con Kant, convenía entrarle por su lado frívolo que es el más profundo, con Aristóteles, con Shaftesbury, con Herbart. Dejemos, pues, un rato reposar la Ética y, en su lugar, evitando desde el umbral la solemnidad, elaboremos una nueva disciplina con el título: Elegancia de la conducta, o arte de preferir lo preferible. El vocablo «elegancia» tiene además la ventaja complementaria de irritar a ciertas gentes, casualmente las mismas que, ya por muchas otras razones previas, uno no estimaba."