martes, 10 de septiembre de 2013

Lágrimas en la lluvia.

Se ha hablado y escrito mucho de la genial película Blade Runner. Han sacado a la luz varias versiones que han dado lugar a diferentes interpretaciones de esa realidad futura tan sugestiva. 

Blade Runner, para mí, es mucho más que una película de ciencia ficción convencional en la que se pretenda mostrar una realidad futura bajo el prisma de una historia más o menos emocionante.

El trasfondo de la trama alcanza profundidades que rozan o dejan palpable la médula misma de los problemas más radicales de la humana preocupación a lo largo de la historia. En palabras del protagonista Rick Deckard, "de dónde vengo, a dónde voy, cuánto tiempo me queda".

Hace un tiempo, sacaron un interesante reportaje en televisión sobre la realización, producción y montaje de la película con las opiniones del propio director Ridley Scott, actores y muchos de los que participaron. Pero el reportaje se centraba sobre todo en aspectos técnicos y de composición del film más que de lo más esencial y lo que hace, en gran medida, genial el resultado de la producción. El trasfondo, para mí radical, y que queda perfectamente plasmado en los últimos minutos de la película y, más aún, en ese final donde Deckard se aleja con Reichel, donde la voz en off hace aclaraciones fundamentales sobre el futuro que le puede deparar a la pareja; "Gaff la había dejado vivir, cuatro años creía él" (*), pero estaba equivocado, Tyrell le había dicho a Deckar que Reichel era un proyecto "especial" que no tenía fecha de caducidad, ¿Cuánto tiempo iban a estar juntos? ¿Quién lo sabía?. Reichel se confunde aquí con un ser humano y no parece que haya diferencias entre uno y otro.

Bajo este foco, que el género sea ciencia ficción es casi circunstancial. Pero centrándome en las distintas versiones que dejan abierta la posibilidad de elección sobre la verdadera realidad de nuestro protagonista Deckard ¿Era o no un Replicante Deckard? 

Desde mi punto de vista y partiendo, si no me equivoco, de la primera versión que se estrenó en España con voz en off del protagonista, me parece mucho más sugestivo y profundo pensar que no lo era. No obstante en esa versión tampoco parece que haya indicios de que lo fuera y el propio Harrison Ford reconoce que representó el papel en este sentido a pesar de la escena en la que Deckard aparece cogitabundo en su apartamento donde se pueden ver sus fotos familiares en segundo plano. La razón que me mueve a querer pensar eso parte de la idea de imaginar la relación espiritual, o como quiera llamarse, que se establece entre el Replicante y el hombre. Los dos son personas tal como se muestran aunque con diferencias en cuanto a su existencia que afectan a su propio ser. Se trata de plantear problemas filosóficos, quizá teológicos.

Hubo versiones posteriores o paralelas en las que aparecía Deckard soñando con un unicornio, el sueño de la inocencia, pero también el sueño de la vacilación de Deckard sobre la posibilidad de que su empatía no tuviera un soporte emocional avalado por los recuerdos de un pasado "real", sino recuerdos implantados, que le podrían llevar a sospechar de su propia condición humana.

Claro está que existe una clara diferencia entre el comportamiento emocional de Deckard e incluso de la propia Reichel con respecto al resto de Replicantes incluido el increíble Roy Batty cuya genialidad parece rebasar su propia realidad. Diferencias como la capacidad física, muy superior en los Replicantes y que no parecen tener ni Deckard ni Reichel.

Reichel era un experimento, un prototipo de Tyrell, no cuadra muy bien que Deckard también lo fuera ya que éste llevaba una vida fuera de la Tyrell Corporation, ajeno a la compañía. Y aquí hay un dato importante, Reichel es más humana que Roy Batty, él es un prodigio, pero le falta, al igual que al resto de Replicantes, la humanidad que sí parece tener Reichel, que es un experimento "mejorado". Recordemos el lema de la compañía: "Más humanos que los humanos".

Siendo Deckard un Replicante tengo la sensación de que la dimensión biográfica de la persona, con sus realidades pasadas, con sus problemas espirituales, mucho más ricos, en principio, que los del Replicante, queda coartada por un ser, el ser Replicante, que se me antoja inferior en este sentido, quiero decir, menos humano visto desde esta perspectiva, acaso una categoría de persona de diferente rango, como podría serlo la persona divina respecto a la humana. Y es en estas diferencias entre uno y otro donde se pueden plantear problemas radicales, donde el Replicante, como Roy Batty, ha intuido el valor de ser persona humana y quiere serlo y sobre todo quiere vivir más, "me temo que eso está fuera de mi jurisdicción" le responde Tyrell refiriéndose a la muerte. Él ha sido diseñado así, "has sido lo más perfectamente diseñado" - "pero no para durar", le responde Roy.
Además Roy siente que le falta algo, quizá sea ese soporte emocional, biográfico, para poder proyectar en el futuro, para saber a qué atenerse con respecto a sus sentimientos, emociones etc, y tiene menos vida, no le da tiempo a descubrir respuestas que satisfagan sus preguntas radicales sobre por qué estamos aquí y para qué y muere en su plenitud con resignación, aceptando el destino y con gran dignidad, pero sin esperar nada más que la muerte, dándose cuenta de la realidad dramática de la vida, "All those moments will be lost in time like tears in the rain".

Algo parecido le puede pasar al hombre, aunque tiene más vida, tampoco le da tiempo a descubrir esas respuestas, aunque él ha tenido una biografía una vida que ha ido haciéndose, labrándose con el tiempo y la ruptura de la vida, si no es repentina, pasa por la senectud de la que carece el Replicante. 

Blade Runner es una obra maestra, un film cuyo contenido va más allá de sus primeras intenciones, estoy seguro. La he visto muchas veces y la volvería a ver como la primera vez. Es como los buenos libros a los que siempre se puede recurrir.






(*) Los Replicantes estaban dotados de un mecanismo de seguridad: cuatro años de vida. Precisamente para evitar que al cabo de un tiempo, estimado por los diseñadores genéticos, los androides pudiesen adquirir determinadas pasiones humanas que les pudiesen llevar a rebelarse, como de hecho ocurrió, pero antes de los cuatro años previstos.