martes, 18 de agosto de 2015

Los náufragos de la Armada Invencible.


En 1988 se publicó un interesante libro de edición limitada titulado "Los náufragos de la Armada Invencible" por Mariano González-Arnao Conde-Luque conmemorando el cuatrocientos aniversario de la Felicísima Armada en su empresa contra Inglaterra. 




Harto de la piratería inglesa contra los barcos españoles que venían con su cargamento de ultramar, Felipe II decide idear un plan para frenar a los bandoleros ingleses auspiciados por la corona británica. Lástima que el Capitán General de la Armada Española y consejero de Felipe II, Don Álvaro de Bazán, falleciera poco antes del inicio de la contienda. Otro gallo hubiese cantado de haber estado vivo. Probablemente no habría aconsejado al rey el precipitado ataque contra Inglaterra. Pero España era entonces el imperio más poderoso de la tierra y todo parecía estar a nuestro favor.

El autor hace una exposición de los sucesos apoyándose sobre todo en los estudios realizados por Cesáreo Fernández Duró y Enrique Herrera Oria que dio a conocer algunos datos interesantes en torno a protagonistas de la historia como el Duque de Medina Sidonia, que fue el sustituto de Don Álvaro de Bazán como Capitan General, cargo que el Duque intentó declinar reconociendo desde el principio su inexperiencia e ineptitud para ese puesto, pero cuyas cartas dirigidas a Felipe II a este respecto no consiguieron disuadir al rey. El capitán de una de las naos, Francisco de Cuellar, desconocido hasta el descubrimiento de una carta escrita por él a "un amigo de España" cuenta sus avatares tras su naufragio en las costas de Irlanda.  
En la Armada también se embarcaría Lope de Vega.




Francisco de Cuellar cuenta sus aventuras en esa misiva que bien merece un guión cinematográfico. 
Desvalido y ensangrentado tras el naufragio en Grange, es testigo de las desgracias del resto de marineros españoles que naufragaron con él y que mueren ahogados o degollados a manos de los oriundos o de los propios ingleses. En Grange, a pocos kilómetros al noroeste de Sligo se pueden encontrar indicaciones que señalan el lugar del naufragio. 



E incluso parece ser que es posible ver el casco de alguna de las naos cuando la marea está baja, aunque no tuvimos ocasión de verlo. 
Realizamos el viaje desde Galway en autobus hasta Sligo donde alquilamos unas bicicletas para ir hasta Grange. 


A parte de este libro, me guié del documental que Mikel Silvestre tiene colgado en Youtube al que tengo que agradecer también algunas indicaciones que me dio por mail para seguir la ruta de De Cuellar.




De Cuellar y ocho españoles más, perseguidos bajo pena de muerte, se atrincheran en un castillo cedido por los señores de aquellas tierras que huyen aterrados de los ingleses a las montañas. 

"Apartéme con los ocho españoles que conmigo estaban, que eran buenos mozos, y díjeles que bien vian todos los trabajos pasados, el que nos venia y que para no vernos en más era mejor acabar de una vez honradamente, y pues teníamos buena ocasión no había que aguardar más ni andar huyendo por montañas y bosques desnudos, descalzos y con tan grandes fríos como hacía, y pues el salvaje sentía tanto desamparar su castillo, alegremente nos metiésemos los nueve españoles que allí estábamos, en él y le defendiésemos hasta morir"

Lástima que no hubo tiempo de llegar hasta el lago Melvin donde se encuentra el castillo derruido, pero el viaje mereció la pena.